Flowdance es una práctica de movimiento consciente que invita a salir de la cabeza por un momento y volver al cuerpo, la respiración, la percepción y la expresión.
No necesitas saber bailar. La propuesta no busca una forma correcta de moverte, sino crear un espacio para sentir, explorar y estar presente.
UNA EXPERIENCIA GUIADA
El cuerpo también puede abrir nuevas formas de comprender.
A través de música, consignas simples y distintos ritmos de movimiento, Flowdance propone un recorrido que va de la conexión contigo a la expresión y al encuentro con otros.
La práctica puede ayudarte a percibir mejor cómo estás, soltar tensión, ampliar tu registro corporal y recuperar una sensación de mayor presencia y vitalidad.
SEIS ETAPAS
Un recorrido que se despliega paso a paso.
01
Conectar
Volver a la respiración, al cuerpo y al momento presente.
02
Explorar
Dar espacio a sensaciones, ritmos y formas de movimiento diferentes.
03
Expresar
Permitir que el movimiento acompañe aquello que necesita ser sentido o expresado.
04
Compartir
Reconocer la presencia de otros y abrirse al vínculo sin perder el propio centro.
05
Expandir
Ampliar el gesto, la energía y el espacio interno para explorar nuevas posibilidades.
06
Contemplar
Bajar el ritmo, integrar la experiencia y escuchar qué queda disponible al final.
NO HACE FALTA SABER BAILAR
No hay una coreografía que aprender ni una forma correcta de hacerlo.
Puedes moverte mucho o poco, detenerte, observar, respirar o cambiar de ritmo. La práctica se adapta a tu cuerpo y a tu momento.
Una práctica para cuando necesitas menos explicación y más experiencia.
Flowdance puede ser una buena puerta de entrada si quieres reconectar con tu cuerpo, renovar energía, salir por un momento del exceso de pensamiento o explorar la expresión y el vínculo desde un lugar más presente.
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